jueves, 17 de marzo de 2016

Cuatro años, 340 millones

Hace cuatro años que comencé a escribir en este blog. Cuatro años puede parecer poco tiempo: es lo que dura una legislatura cuando dura lo que tiene que durar. Pero es tiempo suficiente para que sucedan cosas interesantes. A mí me apetece destacar una en la que no se suele reparar mucho: en estos últimos cuatro años la población mundial ha crecido en 340 millones de habitantes. Cuatro años puede parecer poco tiempo, pero 340 millones de personas son muchas personas. Por ejemplo: 340 millones es la población de toda la zona euro.

En realidad esto no es excepcional: llevamos mucho tiempo incorporando a la población mundial una "zona euro" cada cuatro años. Como se puede ver en el gráfico 1, en cada uno de los últimos 10 cuatrienios el incremento de población ha rondado los 300-350 millones de personas. Por dejar la cuenta cerrada: en total, esos 10 cuatrienios han acumulado un aumento de población de casi 3.300 millones, de manera que la población mundial ha pasado de los 4.000 millones de final de 1974 a los casi 7.300 millones que somos ahora. O, si comenzamos a contar un poco antes, se ha duplicado en menos de 42 años.

Gráfico 1. Incremento de la población mundial, por cuatrienios desde 1975-78. Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial [1]

Pero no perdamos el hilo. Si no pasa nada gordo, lo más razonable es suponer que esta tendencia, una "zona euro" cada cuatro años, se prolongue aún unos cuantos cuatrienios más. Propongo el siguiente ejercicio mental: supongamos que deseamos que los 340 millones de recién llegados de cada cuatrienio puedan disfrutar de unas condiciones de vida al menos tan buenas como las de los 340 millones de "eurozoneses" que ya estamos aquí. Esto nos obligaría a montar una nueva "zona euro" cada cuatro años. Una nueva "zona euro" con todas sus ciudades, sus carreteras, sus redes de abastecimiento de agua y de saneamieto, sus sistemas eléctricos, sus hospitales, sus escuelas y universidades, su enorme agricultura, sus fábricas, sus parques temáticos,... y el gigantesco suministro de materias primas y recursos energéticos que importamos del exterior y que necesitamos para mantener todo el tinglado. Esto, nos pongamos como nos pongamos, es materialmente imposible.

Los recién llegados, por tanto, tendrán que resignarse a ser más pobres... De momento esto es lo que está sucediendo. Como se puede ver en el gráfico 2, la mayoría de los que se suman a la población del planeta lo hacen en los países de renta media o baja. De hecho, la población de los países de renta alta está creciendo a una tasa del 0,6% anual mientras que la del resto del mundo crece a razón de un 1,3% anual.

Grafico 2. Incrementos de población mundial por cuatrienios, separando los países de renta alta del resto (según la clasificación del Banco Mundial). Fuente: elaboración propia con datos del Banco Mundial [1]

Entonces, ¿todo bajo control? Pues no estoy seguro. Incluso si por un momento estamos dispuestos a considerar tolerables las tremendas injusticias que existen detrás del reparto desigual de la renta, seguimos teniendo que colocar 340 millones de personas cada cuatro años. Unas personas que, aunque se resignen a ser considerablemente más pobres que los "eurozoneses", no van a dejar de necesitar casa, agua, comida, ropa, calefacción, etc. Hasta ahora hemos logrado mal que bien ir resolviendo esta cuestión: hemos "colocado" a 3.300 millones de personas en 40 años. Pero no podemos olvidar que esto ha sido gracias a que hemos aprendido a sacarle mucho partido (y por tanto, a depender de ellos) a una serie de recursos naturales que, o bien no son renovables, o bien tienen una capacidad de renovación limitada. Y que, o bien estamos agotando, o bien estamos explotando por encima de su capacidad de regeneración.

Entre los que estamos agotando me parecen clave los recursos energéticos fósiles, que han sido el verdadero motor del enorme desarrollo demográfico y económico del último siglo y medio. Y de los que dependemos completamente para todo, incluso para producir comida: como dijo Albert Bartlett en 1978, la agricultura moderna consiste en utilizar la tierra para convertir petróleo en alimentos [2]. Y no nos dejemos engañar por la reciente coyuntura de precios bajos: el petróleo (y el gas natural, y hasta el carbón) van a ser cada vez más escasos.

Entre los recursos que estamos sobrexplotando, está muy de moda la capacidad de la atmósfera para digerir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Y aquí citaré otra cosa que ha sucedido en estos cuatro años: la concentración de CO2 ha superado las 400 ppm (ver gráfico 3). Así que estamos utilizando demasiados combustibles fósiles por partida doble: porque se nos están agotando y porque al ritmo que los utilizamos estamos amenazando la estabilidad del clima.

Gráfico 3. Evolución de la concentración de CO2 en la atmósfera durante los últimos cuatro años, medida en el observatorio de Mauna Loa. Fuente: NOAA [3]

He citado los dos ejemplos que más pululan por este blog, pero se podrían citar más, tal vez menos de moda pero también acuciantes [4]. En definitiva: el nivel de explotación de los recursos de la Tierra es ya insostenible para los 7.300 millones de personas que la habitamos. ¿Cómo será dentro de cuatro años, cuando seamos 340 millones más?¿o dentro de ocho, cuando seamos 680 millones más? Entonces ¿todo bajo control? Mucho me temo que no. En el contexto de población creciente y disponibilidad de recursos decreciente que se está gestando, el resultado inevitable es más pobreza. Tal como tenemos organizado este mundo, más pobreza es más pobreza mal repartida, y las consecuencias habituales son crisis económica, agudización de los conflictos sociales, ascenso de los populismos, ascenso de los fundamentalismos, más terrorismo, más guerras, más refugiados, ... Quién sabe, tal vez estamos ya sumidos en todo eso...

¿Hay solución? Es posible, pero si la hay, pasa sin duda por un cambio radical de comportamiento en los que disfrutamos de la categoría "renta alta". Un cambio de comportamiento en el sentido que plantea el profesor Stephen Emmott en el documental Ten Billion [5]: "Consumir menos. Mucho menos. Menos comida, menos energía, menos bienes materiales. Menos coches, menos camisetas de algodón, menos ordenadores portátiles, menos televisores, ¡muchos menos!". No suena bien, ¿verdad? Es natural, el planteamiento del profesor Emmott es prácticamente una blasfemia en nuestra cultura de consumo, cimentada sobre el dogma del crecimiento permanente. A priori, a nadie le apetece consumir menos. Pero yo me temo que tarde o temprano no nos va a quedar más remedio. Y por eso creo que vienen muy a cuento las siguiente palabras de José Mújica, expresidente de Uruguay:

O logras ser feliz con poco, y liviano de equipaje, porque la felicidad está dentro de ti, o no logras nada. Esto no es una apología de la pobreza. Esto es una apología de la sobriedad.[6]

Tal vez sobriedad es lo que nos está faltando últimamente...

NOTAS:

[1] Los datos del Banco Mundial se han leído mediante el paquete WDI para R. He utilizado el indicador SP.POP.TOTL con los identificadores de país XD ("High income"), XO ("Low & middle income"), XC ("Euro area") y 1W ("World). No hay disponible todavía datos de población en 2015. He estimado los de 1W y XO extrapolando con la tasa de crecimiento de 2014, que en ambos casos se ha mantenido muy estable en los últimos años, y he estimado el de XD por diferencia entre los anteriores.  

[2] Albert Bartlett, 1978, Forgotten Fundamentals of the Energy Crisis - Part 6. Cualquiera podía ver, ya en 1978, que una economía adicta simultaneamente al crecimiento exponencial y a recursos energéticos no renovables no puede sostenerse mucho tiempo. Pocos lo mostraron de manera tan solvente como el profesor Bartlett en el estudio del que el artículo citado es la parte 6. Aunque parece que no se le hizo mucho caso... 

[3] NOAA, Trends in Atmospheric Carbon Dioxide, a 15 de marzo de 2016

[4] La línea de investigación Planetary Boundaries ha identificado 9 límites de los sistemas del planeta dentro de los cuales es necesario permanecer para que la Humanidad pueda seguir prosperando. Según la investigación, 4 de esos 9 límites ya se han sobrepasado claramente.  

[5] Página oficial de Ten Billion. El título de este interesante documental se refiere al tamaño de la población mundial previsto por los estudios demográfcos. El profesor Emmott intenta concienciar sobre los enormes problemas que se avecinan debido a la sobrexplotación de recursos en un planeta finito. A ver si le hacemos más caso que a Bartlett. Una versión doblada al español puede verse en esta dirección de YouTube 

[6] José Mújica pronuncia estas palabras en la entrevista que le hacen en el magnífico documental Human (que a mí personalmente me parece un "must"). El documental está disponible en YouTube, en esta dirección. Las palabras de José Mújica comienzan en el minuto 1:15:04

4 comentarios:

  1. En primer lugar, enhorabuena y gracias por estos cuatro años. Y que sigan, por favor.
    Ya respecto al contenido de la entrada no puedo más que expresar mi acuerdo completo. Es una manera elegante de expresar algo que es, a mi juicio, fundamental: el des-crecimiento es inevitable y tan sólo podemos elegir el modo de hacerlo.
    A lo que expresa tan claramente la entrada únicamente quisiera añadir el matiz de que el crecimiento poblacional es sólo uno de los factores que limitan el crecimiento "per capita", de forma que, incluso, si la población se mantuviese estable y no creciese, el des-crecimeinto seguiría siendo inevitable.
    Mariano

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    1. Gracias a ti por leerme, Mariano. Y por comentar.
      Completamente de acuerdo con tu matiz. Y ojalá que seamos suficientemente sabios (¿o sobrios, como dice José Mújica?) a la hora de elegir las opciones para decrecer...

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  2. Muy bien escrito. Asusta lo que estamos haciendo, somos un peligro para nuestra propia supervivencia. Yo no tuve hijos por no traer más gente a planeta. Nos falta la conciencia colectiva.

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    1. Gracias, Ana. Sí, seguramente nos falta conciencia colectiva como dices.

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